Al pensar un tema sobre el que escribir hoy, el trending topic más claro que me vino a la mente fue el de las pulseras del sexo. Tampoco tengo una conexión profunda con Brasil, los temas que me llegan son probablemente los más escandalosos. Esos que permiten defenderlos a gritos o atacarlos a dentelladas..

Porque seguir adelante durante tu vida es una bendición, pues no todo el mundo tiene tanta suerte”, explicaba ayer Zellweger en una entrevista con este diario. “No creo que sea perjudicial, de ningún modo, envejecer en público. Cualquier cosa que la gente comente al respecto, porque tu aspecto no es el mismo que cuando tenías 20 aos, no hace sino perpetuar una idea equivocada, algo”..

A Julia, que es dormir algo más difícil, a veces remolonea e intenta alargar la hora de irse a la cama. Cuando va siempre le leemos un cuento que ella elige, un día mi santo y otro día yo. Después encendemos sus luces nocturnas con forma de fantasmita (últimamente no quiere oscuridad) y, si no cae redonda, se dedica un rato a acomodar sus peluches en la cama (su favorito es un pequeo pingino), contarles alguna historia bajo la funda nórdica (ese gran invento) y despues dormir.

Robert Holzer, 37, the president of Syrup, an advertising and branding agency in Manhattan, tried on Lemtosh frames almost for a joke. “But they looked great,” he said, “and I showed them to my wife, who’s a designer and stylist, and she said they were phenomenal. I’ve had nothing but amazing comments since.

A la siguiente ya no les quedaban cartuchos y lanzaron directamente algunos carretes a la arena. “Había tanto material que dio igual”. A las siete de la tarde del día en que se publicaron las fotos, ya no había ejemplares de ‘Lecturas’ en algunas ciudades espaolas..

Instead, James, now in his 40s, has been in the hospital for almost two decades. This isn’t because he was sentenced to 20 years, or to 25. He was not sentenced at all; he is technically, legally, not responsible. Expresar las propias convicciones nunca es baladí, menos aún en un contexto donde proliferan opinadores, representantes públicos y hasta partidos que se postulan como “no ideológicos” y dicen no ser “ni de derechas ni de izquierdas”, credencial con la cual parecen querer situarse por encima del bien y del mal. Esta tendencia se da en Espaa y fuera de Espaa; no es una rareza patria. Los portavoces de la misma a menudo insisten en proclamar la superioridad de la técnica sobre la política o de los técnicos sobre los políticos y en presentarse como adalides de la racionalidad y el sentido común.

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