Estamos viendo que hay gente que dice a sus lectores que para votar hay que poner estrellitas previamente, y esto nos sorprende porque no sólo no es necesario, sino que no vale para nada. Una vez más: las estrellitas son un modo de valorar el blog independiente de los Premios y están en laBlogoteca todo el ao. Si tienes un blog y estás pidiendo que te voten con las estrellitas, que sepas que esos votos no van a contar.

MADRID. Más grandes o más pequeas, con mayor o menor potencia, más o menos llamativas, sólo hay una cosa que iguala a todas las bombas de racimo: sus víctimas son civiles. Después de que, hace diez aos, se prohibieran las minas antipersonales, los Ejércitos encontraron otra manera de atemorizar a la población mucho tiempo después del fin de un conflicto..

Not so long ago, young Europeans used to burn the American flag. Now they wear it like that big brash replica of Old Glory knit into a line of pricey Ralph Lauren sweaters. When hurling rocks at the local American cultural center, these kids used to sport Che Guevara on their chests; today it is ”Tommy Hilfiger” and ”DKNY.”.

Es decir, el 41,2%, restante, 1,9 millones de desempleados, no cobró ninguna ayuda. Sin embargo, la cifra podría ser muy superior porque a ellos se sumarían los parados que ya no están apuntados en los servicios de empleo por desánimo. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el segundo trimestre había 5,6 millones de parados en Espaa, 1,2 millones más de los que figuran en las listas del paro..

Una fábula vulgar, grotesca e irreverente, cargada de adrenalina, cincelada con sarcasmo y cimentada con el incuestionable talento de Wolfe para el reportaje, que en su día lo encumbró como periodista. En ella Edward T. Topping IV, blanco, anglo y sajón, de una pequea dinastía de Yale, va con Mack, su mujer también Yale a un restaurante.

Gustavo, yo no hablo de los tiempos en que en el mundo occidental existía la pena de muerte. No hablo de gente que fue condenada a muerte por el delito de espionaje para otra potencia; hablo del vil asesinato de personas que decidieron huir de un estado totalitario, pero al que ese estado totalitario asesinaba recurriendo a los métodos más sucios y viles. Por cierto, como dice Viktor Suvorov, que en 1979 eligió la libertad y pidió asilo político en Inglaterra, “si a mí me llaman traidor de un estado que no existe, entonces Putin y todos los que juraron defender a la URSS hasta la última gota de su sangre, son tan traidores como yo.”.

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