Juan Ramón Troncoso explicó que, al igual que hiciera su antecesor en el cargo, no cobrará remuneración por parte de Tussam, por lo que prevé conservar la Secretaría General de Famsi. “Es un cargo sin remuneración, yo sigo en Famsi y si eso se pone en riesgo, me lo replantearía”, dijo el ex alcalde de San Juan de Aznalfarache. “Yo no me lo esperaba, ha sido una sorpresa absolutamente”, dijo asegurando que se consideraba “fuera del mercado”..

En esa misma lógica se enmarca la reforma laboral presentada por el Gobierno espaol el pasado viernes. Una reforma que supone un salto cualitativo por varias razones. Por un lado dota de mucha más capacidad de presión al empresariado en la negociación colectiva mediante los cambios normativos sobre la prevalencia de los convenios empresariales o el fin de la “ultraactividad”..

Tras conocerse la invitación a Richards, la USTA (la federación estadounidense de tenis) decidió ese ao exigir una prueba de cromosomas a todas las atletas. La USTA se defendía diciendo que ya lo hacía el COI en las citas Olímpicas (recordad que en los 70, sobre todo en los países de la Europa del Este, solía haber sospechas sobre el género de algunas atletas). Renée Richard se sintió insultada y se negó a pasar ese test.

Un granito de arena. Seguramente, Mustang no llegará a cambiar en nada, en cuanto a mentalidades y gobiernos que deberían planteárselo, aunque la joven actriz Gnes Sensoy y sus hermanas se hayan convertido prácticamente en unas heroínas para un cierto sector de mujeres de su país. Para nosotros, espectadores, es una de esas pequeas grandes películas que, con sus defectos y por su honestidad, merece verse.

Trump’s aides is not Mr. Tillerson’s only problem. In recent days, each of his top priorities has hit a wall. Como los presos de La evasión, o su referente cinematográfico y literario más evidente, Las vírgenes suicidas que llevó al cine Sofia Coppola, cinco son también las hermanas protagonistas,huérfanas adoptadas por un tío y la abuela, y su gran problema es que la cárcel es su propia casa y, por extensión, la sociedad patriarcal que rige las costumbres de ese pequeo pueblo pegado al Mar Negro, al norte de Turquía. Allí las normas se rigen, en gran parte, en la inconveniencia de la liberación de las mujeres, y ello pasa también por su sexualidad. Por ello, a los primeros síntomas evidentes de sexualización de esas muchachas de entre 12 y 16 aos y que se producirán con juegos aparentemente inocentes en la playa junto a chicos o mordiendo una manzana, el fruto simbólico del pecado, sus tutores deciden que es el momento para encerrarlas en una casa que ampliará el número de barrotes al tiempo que elevará las vallas.

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