No le asustaron los 1.000 millones de Figo, los de Zidane, los de Ronaldo y los de Beckham. Ahora le asusta un papanatas agente italiano, porque pide mucho, porque pide más de lo que costaron Cristiano y Bale. Por esa misma razón nadie hubiera fichado nunca más allá de Di Stéfano, que costó 27.000 dólares, es decir, 1.350.000 pesetas de 1953..

Este párrafo de Tony Judt de su libro Pasado imperfecto, que devalúa el mito: que de pronto habían descubierto en De Gaulle virtudes que anteriormente alabaron en Pétain, fueron acogidos en la comunidad resistente sin que apenas disintiera una sola voz Brasillach. L no participó de la amnesia colectiva, y murió por no haber sabido fingir arrepentimiento. A pesar de su talento.

Amador , como un espejo que devuelve la imagen opuesta, la máscara se cae y exhibe un disfraz ajado y definitivamente íntimo, que homenajea las ruinas de sí mismo sin huella alguna de sarcasmo. “Quise explorar lo que me pasaba, y me costó mucho porque soy muy púdico. Quería ver qué ocurría si contaba todo lo que me ocurría, sin esconderme detrás del humor”, explica..

Un día se me ocurrió trasladar a un blog las historias de aquellos deportistas que vivieron la gloria y el éxito y que, de la noche a la maana, desaparecieron. Saber qué fue de ellos oculta muchas sorpresas. También conoceremos a otros personajes no tan famosos, pero cuya historia merece la pena ser contada.

Where does Israel, or “the Jews” (seen as a Middle Eastern people, who once lived, in great numbers, in Persia, before those interlopers the Arabs arrived, and are part of the Persian pre Islamic national narrative) fit in? Israel could be, for a resurrected Iran, an ally, not only in military matters, but more importantly, in cultural matters, in the matter of re defining the Iranian national identity so that it no longer is overwhelmed by, or at least made coterminous with, Islam, as Khomeini and his epigones desired when they re fashioned the country to their own dismal and soul killing commandments. Just as in Egypt where Taha Hussein (Husain) in the 1920s envisioned what he called “Pharaonism” that is, an emphasis on Egypt’s pre Islamic past and on Egypt as a country apart, one that did not consider Egyptians to be Arabs or part of the Arab world, but should emphasize its separate, Egyptian, and by implication not completely Islamic, identity. Whether Taha Hussein, the most impressive Egyptian thinker of the last century, will ultimately prevail, is unclear, though he deserves to be republished and his line of thought revived and made fashionable.

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