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La zona tiene unas características climáticas muy extremas, con lecturas de temperatura mínima anual en diciembre de -14ºC y máxima en agosto de 45 ºC y con diferencias de más de 20 ºC entre la lectura máxima del día y la mínima de la noche durante gran parte de los días.
Con este reto climático, se han planteado estrategias bioclimáticas estudiadas para garantizar confort durante todo el año.
Para el invierno se basan en una gran superficie captora solar al sur y elementos de acumulación térmica en suelos, tabiques y cerramientos, junto con un gran aislamiento en la parte norte y en la bóveda. En esta época, la red de tuberías enterradas no se usa y la chimenea solar se encuentra cerrada. En verano, dichas estrategias se modifican para pasar a utilizar elementos de obstaculización solar con aleros y elementos de oscurecimiento, calculados según la latitud del lugar.
La climatización y ventilación natural se consiguen mediante el uso de la red de tuberías enterradas y la apertura de la chimenea solar. Esta red comunica diferentes estancias de la vivienda con un sótano bajo tierra anexo a la vivienda. La inercia térmica y humedad existente en este sótano garantiza el abastecimiento de aire fresco y relativamente húmedo a la vivienda.
Para que el aire circule desde el sótano anexo a la vivienda, es necesaria la succión que se produce en la chimenea solar, provocada por el aumento de temperatura del aire que circula por ella y su consecuente reducción de peso.
La red de tuberías se ramifíca a diferentes estancias que comunican con la chimenea solar a través de los pasillos de ambas plantas y el tiro de la escalera. Se consigue un flujo de aire fresco y húmedo que refresca el ambiente sin interferir a las actividades que se desarrollan dentro de la vivienda.
La estructura en bóveda tiene muchas ventajas en cuanto al funcionamiento bioclimático:
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• Forma y orientación: Por una lado, al situar la bóveda con la generatriz en dirección norte-sur, obtenemos una fachada sur caracterizada por tener una captación solar elevada, apta para colocar una fachada con grandes ventanales e ideal para la colocación de un colector solar de ACS. Por el contrario, la fachada norte es un muro vertical dotado con gran aislamiento. Por otro lado, la forma curva es aerodinámica, lo que nos da poca resistencia al viento, es decir, mayor estabilidad.

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• Captación solar pasiva y acumulación térmica: La forma curva en catenaria colocada de forma adecuada, configura una entrada de energía solar por la parte sur. Ésta energía, se retiene en el interior del edificio acumulándose en los elementos que gozan de una considerable inercia térmica. Uno de esos elementos es la propia bóveda, puesto que la masa térmica de su hoja interior es alta y por tanto es capaz de acumular y transmitir lentamente el calor captado.
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• Aislamiento y masa térmica: La fábrica de bloque cerámico aligerado de la capa exterior de la bóveda es un elemento constructivo caracterizado por su alto aislamiento térmico y acústico y la fábrica de ladrillo macizo de la capa interior de la bóveda por tener una considerable masa térmica. La unión de las dos hojas y su composición interior-exterior, configuran un cerramiento bioclimático ideal. |
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• Ventilación: El aire calentado por la captación de energía solar, pesa menos que el frío y por lo tanto tiende a situarse en la parte superior de las estancias de los edificios. La bóveda está dotada en su clave de un hueco circular por el que sale el aire más caliente del interior de la misma. |
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