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Miércoles, 14 de Abril de 2010 15:57 |
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El Premio Pritzker, puede ser tomado como ejemplo de galardón que reconoce el prestigio profesional de los arquitectos y otorga una marca de calidad que hace que, a partir de recibirlo, cuenten con una consideración general y difusión global de su trabajo.
A lo largo de los 29 años en que se viene concediendo, puede observarse la creciente atención que el mundo de la cultura arquitectónica presta al trabajo de arquitectos preocupados por las relaciones entre arquitectura y ecología. Una atención en la que es difícil discernir con seguridad absoluta su origen: si es antes la preocupación ambiental de los arquitectos premiados y su influencia en las formas edificadas que proyectan, que resultan por ello admirables para los jurados; o se trata del reflejo de una preocupación social que alcanza a los jurados y les hace buscar ahora soluciones derivadas de las interacciones edificaciónsostenibilidad para premiarlas.
Según se afirma por la Fundación Hyatt: “El propósito del Premio Pritzker de Arquitectura es honrar cada año a un arquitecto vivo cuya obra construida demuestra una combinación de esas cualidades de talento, visión y compromiso que ha producido persistentes y significativas contribuciones para la humanidad y el entorno construido mediante el arte de la arquitectura” (1)
Si en los primeros 19 años del Premio Pritzker, de 1979 a 1997, aparecen apenas tres arquitectos beligerantes en éstas cuestiones (el 15 %), en la última década de 1997 a 2007, son cinco los arquitectos premiados (el 50 %) claramente decantados por atribuir a razones medioambientales y de sostenibilidad una buena parte de sus decisiones arquitectónicas, y cómo veremos después, no pueden atribuirse a veleidades de moda sus explicaciones ya que llevan, en su mayoría, muchos años aplicando y defendiendo estas ideas.
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Viernes, 29 de Mayo de 2009 16:31 |
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Es la que garantiza edificios saludables para sus habitantes, optimizando los recursos y materiales de la zona, disminuyendo tanto el consumo de energía en su construcción, uso y mantenimiento, como la generación de residuos y emisiones, con el apoyo del diseño bioclimático y del uso de energías renovables.
La arquitectura sostenible ha existido siempre, lo que pasa que no se llamaba así. Nuestros antepasados utilizaban los materiales de la zona, aprovechaban la inercia térmica y construían casas transpirables y sanas, que no necesitaban grandes cantidades de energía, ni generaban grandes cantidades de residuos. Actualmente, cada vez más gente está trabajando en esta línea, a pesar de que durante algún tiempo no se haya vuelto la vista hacia ella. Pero existen medios modestos que la difunden, y si ahora esta forma de trabajar empieza a interesar en mayúsculas, bienvenido sea; más vale tarde que nunca. |
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